
«El tratamiento del golpe de calor supone una urgencia vital, ya que su mortalidad es menor si se consigue el enfriamiento del paciente lo antes posible».
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor es una elevación incontrolada de la temperatura debida a un fallo de los mecanismos termorreguladores, y puede conducir, si no se trata precoz y adecuadamente, a un grave fallo multiorgánico y a la muerte.
En este caso, el paciente tienen fiebre, casi siempre mayor de 39-40ºC, alteración del nivel de conciencia, que puede llegar hasta el coma profundo, y la piel está caliente y seca, a diferencia de lo que ocurría en el colapso por calor.
Puede producirse por un aumento excesivo de la temperatura externa, lo que ocurre especialmente en veranos con temperaturas altas y mantenidas. También puede aparecer como consecuencia de la realización de ejercicio físico intenso o prolongado en condiciones de calor y alta humedad.
«El golpe de calor es una alteración muy seria, porque el organismo pierde su capacidad para regular la temperatura corporal»
El Dr. José Javier Varo, director del Servicio de Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra responde a las preguntas más frecuentes sobre los trastornos por calor
Síntomas de un golpe de calor
El golpe de calor se presenta con diversos síntomas que pueden variar en intensidad. Entre los más comunes se incluyen:
Temperatura corporal elevada
La fiebre es uno de los principales signos del golpe de calor, puede superar los 39-40ºC. A diferencia de otros trastornos por calor, en el golpe de calor, la temperatura es más alta y difícil de controlar.
Alteración del nivel de conciencia
Es uno de los síntomas más graves. En los primeros estadios puede presentarse como confusión, desorientación, somnolencia, etc. En casos más avanzados, la persona puede entrar en coma.
Piel caliente y seca
A diferencia del agotamiento por calor, en el golpe de calor la piel se encuentra seca, caliente y roja debido a que los mecanismos de sudoración fallan. Esto dificulta la disipación del calor corporal, lo que aumenta el riesgo de daño orgánico.
Calambres musculares
Son comunes en las primeras fases del golpe de calor. Los calambres por calor son una manifestación temprana en personas que han realizado actividad física en condiciones de calor elevado. La falta de hidratación y los cambios en los electrolitos pueden ser la causa de estos calambres.
Debilidad generalizada
Las personas afectadas por un golpe de calor suelen sentirse débiles, fatigadas y desorientadas. La debilidad muscular puede volverse más pronunciada con el avance de la enfermedad, incluso dificultar el movimiento.
Dolor de cabeza
Es un síntoma frecuente asociado al golpe de calor, especialmente en las primeras fases. Este dolor puede ser intenso y aumentar a medida que se elevan la temperatura corporal y la deshidratación.
Mareos, náuseas y vómitos
La persona puede sentirse mareada, con dificultad para mantenerse en pie, y experimentar náuseas que, si no se tratan, pueden evolucionar a vómitos. Estos síntomas son el resultado de la deshidratación y la alteración del equilibrio de líquidos y electrolitos en el organismo.
Alteraciones cardiovasculares y respiratorias
El cuerpo trata de compensar el aumento de la temperatura con un pulso fuerte e irregular, acompañado de una respiración acelerada y ruidosa. Estas respuestas pueden indicar un fallo en los mecanismos de regulación térmica.
¿Cuáles son las causas de un golpe de calor?
Causas ambientales
- Temperatura ambiental superior a la corporal.
- Humedad atmosférica elevada.
- Sobrecarga de calor por radiación (edificios metálicos, automóviles).
Causas endógenas
- Fiebre
- Esfuerzo muscular por trabajo o deporte
- Hipertermia maligna.
Existen muchos otros factores que favorecen el desarrollo de un golpe de calor. Es más frecuente en las personas cuyos mecanismos reguladores son más deficientes, como son los niños y los ancianos. También en personas debilitadas, deshidratadas u obesas.
Por último, la coexistencia de otras enfermedades (como la diabetes, hipertiroidismo, enfermedades neurológicas, cardiovasculares, pulmonares o renales, etc.), el alcoholismo y la toma de medicamentos de distintos tipos también aumentan el riesgo de padecer un golpe de calor.
Pronóstico de un golpe de calor
A pesar de un tratamiento adecuado, la mortalidad del golpe de calor sigue siendo elevada, y los supervivientes pueden presentar distintas secuelas neurológicas y de otro tipo.
Esta enfermedad tiene un peor pronóstico en personas mayores, si existe una afectación neurológica grave, signos de daño multiorgánico, o si el enfriamiento se retrasa más de una hora.
Por todo ello, la mejor estrategia en esta enfermedad es la prevención. Algunos de los consejos básicos que contribuyen a prevenir el daño por calor en todas sus formas son:
- Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.
- Mantener una buena hidratación durante todo el día.
- Beber antes, durante y después del ejercicio físico.
- Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas.
- No abrigar excesivamente a los niños en la época de calor.
- Ventilar adecuadamente.
Cómo se trata un golpe de calor
El tratamiento del golpe de calor supone una urgencia vital, ya que su mortalidad es menor si se consigue el enfriamiento del paciente lo antes posible. Por ello es muy importante diagnosticar precozmente el síndrome y sospecharlo en cualquier enfermo con fiebre alta y alteración neurológica.
En cuanto sea posible será trasladado a un centro hospitalario, pero hasta entonces el objetivo a conseguir es la reducción de la temperatura corporal del enfermo hasta que se sitúe entre 38 y 39ºC. Para ello, debe ser colocado en el lugar más fresco que se pueda, se le quitará la ropa y se procurará enfriarlo mediante compresas de agua fría.
También puede sumergirse al enfermo en agua fría o templada directamente, pero teniendo en cuenta que el contraste demasiado rápido y excesivo con el frío puede contraer los vasos sanguíneos de la piel y estimular la aparición de escalofríos, lo que puede retrasar el enfriamiento.
Una vez trasladado, se continuará el enfriamiento y se adoptarán además las medidas de soporte necesarias. Por todo ello, la mejor estrategia en esta enfermedad es la prevención.





