Blue Demon Jr. me recibe con un apretón de manos fuerte, ahora entiendo el mote de “El Manotas”. Está enfundado en esa máscara azul legendaria y a través de ella puedo ver unos ojos penetrantes azules; se refleja amabilidad y al mismo tiempo astucia. Trae una camisa y se le nota el cuerpo trabajado, musculoso e imponente. Me invita a subir a su despacho a entrevistarlo, mientras en la calle, a unos pocos metros, suena la vida pasar y el clásico ajetreo del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Pocos libros tienen un aura tan poderosa como El Último Demonio, el libro del luchador mexicano Blue Demon Jr. escrito por Óscar Fernández, en el que literalmente desenmascara al hijo de la leyenda de la lucha libre mexicana, quien tras 41 años de trayectoria empieza a ponerle el punto final a su carrera y presenta este título para hablar del ser humano detrás de la máscara.
Editado por Grijalbo, este libro explora los primeros años de “Toto”, quien luego de una infancia complicada terminaría siendo adoptado por Blue Demon, y como sabio es el destino, esa adopción sería la herencia legendaria de una de las máscaras más míticas y poderosas de los rings mexicanos.

Toto, el niño que se convirtió en el luchador profesional
En sus primeros años, “Toto” fue un niño que creció en la colonia Industrial, de la alcaldía Gustavo A. Madero, y este personaje es muy importante porque es quien narra el libro. Esto nos dijo Blue Demon Jr.:
“Me quité la máscara para que conocieran a la persona, es un libro narrado por ‘Toto’ que fue el niño que fui yo en su época. Las decisiones que tomó en su momento lo hicieron llegar hasta ser hoy en día Blue Demon Jr.
Toto es una historia muy bonita, porque donde yo crecí en el mercado de la colonia Industrial, había un señor que andaba con un oso y un pandero, entonces tocaba el pandero y empezaba a bailar el oso, ese hombre era popular en aquellos días. Después en casa mi abuelita me decía ‘Baila el oso… to-to-to’, emulando al pandero, y pues yo me ponía a bailar. De ahí, a mi se me quedó grabado el ‘To-to-to’ y todo el mundo me empezó a decir ‘Toto’.”
Las otras batallas de Blue Demon Jr.
Una época muy dura en la vida de “Toto” es cuando fue adoptado por Blue Demon; antes, sólo había violencia, pero un día ese niño decidió cambiar su destino. Esto nos contó Óscar Fernández sobre el libro:
“De niño Blue Demon Jr. fue sumamente maltratado, cuando era pequeño la entonces pareja de su mamá biológica lo encerraba en una caja de madera y le daba de comer croquetas de perro. A los 6 o 7 años el niño decide escapar a casa de Blue Demon y al llegar golpeado y con un diente roto le pide que lo rescate, porque claro, él peleaba con momias, monstruos y hombres lobo en sus películas.”
En este punto recordemos que la mamá biológica de ese niño era Ileana Urueta, hija del reconocido director de cine Chano Urueta. Al final, Blue Demon y su esposa Goyita aceptaron al pequeño, quien con el tiempo se convertiría en la continuación de la leyenda.
Otro dato revelador en el libro es el padecimiento del linfoma de Hodgkin que enfrentó Blue Demon Jr. por casi una década. En algún punto de esta enfermedad cancerígena que afecta los ganglios linfáticos, Papá Blue le pide que deje la lucha libre o se va a morir, a lo que el Junior responde que no, porque si va a ocurrir, él se quiere morir siendo Blue Demon. Es una historia de mucho amor y mucha disciplina.

Blue Demon no quería sucesores… pero lo hizo
Un tema muy sabido de Blue Demon es que él no quería heredar la máscara a nadie, incluso hizo lo posible porque Blue Demon Jr. no fuera el sucesor. Esto nos contó el luchador y viene a detalle en la publicación:
“Yo le pedí a mi papá que me enseñara la lucha libre y él se negó. Para que yo pudiera ser luchador primero tuve que ser costal de varios compañeros, una vez me rompió la nariz y luego me luxó un hombro, pero aún así yo le decía que fuéramos a entrenar. Poco a poco le fui demostrando que tenía un interés real y no accedió hasta que se dio cuenta de que yo iba en serio.
Yo nunca le pedí ser Blue Demon Jr., fue mi papá quien decidió que yo iba a ser su sucesor. En mis años de entrenamiento recuerdo a maestros como los Villanos I y II, además de los profesores Rolando Vera, Pepe Mendieta y Mr. Lince por decirte algunos. A otros les he ido aprendiendo sobre la marcha, por ejemplo a Blue Panther, porque muchos como él, además de ser rivales también son mis maestros.”
El tiempo y la dedicación le otorgaron a Blue Demon Jr. una continuidad que ya lleva más de ocho décadas en el ring. Esto nos dijo Óscar Fernández:
“Blue Demon papá duró 40 años y el Junior acaba de cumplir 41 de carrera, ahí tenemos una continuidad de más de 80 años de Blue Demon, se trata de una leyenda que va para un siglo de historia. Blue Demon Jr. es nieto biológico de Chano Urueta, el director de cine de las películas de Blue Demon. La familia de Chano era muy enigmática, podría ser que tuvieran relación con Siqueiros o con Justo Sierra.”

La colonia Industrial, cuna del Demonio Azul y Rayado
Ubicada al norte de la Ciudad de México, la colonia Industrial a un costado del metro Potrero es emblemática para Blue Demon Jr., no sólo porque ahí sorprendió la muerte a su papá en un infarto, sino porque le recuerda su infancia y una curiosa relación con el cine. Esto nos contó Blue Demon Jr.:
“Crecí en la colonia Industrial y hasta la fecha la sigo visitando porque mi hijo vive ahí. Es una colonia que ha tenido muchos personajes importantes como mi papá, pero también ahí recuerdo que vivía ‘Chachita’. En esa colonia se filmaron varias películas de Pedro Infante y Germán Valdés ‘Tin-Tan’, tiene mucha tradición en cuanto al cine de época. Para mi es mi infancia, un lugar hermoso porque yo ahí crecí, en la calle de Necaxa, aunque no le voy al Necaxa, le voy a los Rayados del Monterrey.”
En este sentido, el cine mexicano catapultó a Blue Demon como un ícono que se ha ido enraizando en la cultura popular mexicana. Creo que el personaje llegó en un momento clave a la vida de México por eso tuvo tanta popularidad.
Ausencias y sabores del enigmático luchador
Finalmente el luchador nos platicó sobre los principales retos que implican dedicarte a la lucha libre, así como lo que sigue para él luego de su anunciada gira del retiro. Además nos contó sobre los sabores de su infancia:
“Ahora inicia una nueva etapa para mi, voy a poner una escuela de lucha libre y es algo que no me es ajeno, ya lo he hecho antes, entonces voy a tener más tiempo para eso y para estar con mi familia. Es complicado porque si quieres ser luchador tienes que dedicarte de tiempo completo, no puedes hacerlo sólo por hobbie. Es una preparación constante, si tienes familia esta profesión te convierte en un padre ausente, así como yo también tuve un padre ausente. El tiempo con la familia es lo que más pones a prueba.
En cuanto a los sabores de mi infancia son de mi abuela, ella nos hacía huevos rancheros con frijoles y salsa de queso, gorditas de harina porque somos de Monterrey. En Navidad mi mamá era mucho de hacer pavo, lomo, y en mi caso, lo que más me gustaba recuerdo que eran los romeritos con sus tortitas de camarón.”
El libro El Último Demonio está editado por Penguin Random House y ya está disponible en formato físico en todas las librerías y en formato digital a través de la página de la editorial.

BONUS TRACK:
Por azares del destino, esta entrevista se hizo de forma presencial el día de mi cumpleaños en la Galería Blue Demon Jr., ubicada en Luis Moya 82-Loc J, Colonia Centro, en la Ciudad de México. Al término de la plática me pidieron que esperara, y tal fue mi sorpresa que el mismo Blue Demon Jr. y su esposa me cantaron las mañanitas y me obsequiaron un delicioso rollo de guayaba de una panadería cercana.
Esto me hizo reflexionar sobre que no todos los demonios son malos; hay algunos que te bajan la guardia, te felicitan y te abrazan el día de tu cumpleaños. Muchas gracias, Demonio Azul, estuvo delicioso.
Fuente: Sopitas.





