La Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, no se puede comprar ni vender. Está prohibido. Se considera una obra tan relevante para la humanidad que no tiene precio. Lo curioso es que la segunda Mona Lisa, menos conocida, también es invaluable, y por acá les contamos la historia detrás de ese cuadro.
Talleres de artistas
David Alfaro Siqueiros, uno de los grandes muralistas de México y el mundo, creaba desde la colectividad. Fue así como impulsó la creación de talleres donde estudiantes y otros artistas participaban. Les contamos esto porque las obras que surgían de ahí eran firmadas por Siqueiros como el maestro o responsable.
Ahora bien. En algunos talleres de grandes artistas, los aprendices o estudiantes veían a sus maestros en acción para estudiar las técnicas, muchas veces replicando los cuadros en los que estaban trabajando. Y esos cuadros, en general, no iban firmados.
Leonardo da Vinci no fue la excepción, y por eso hay varias versiones de algunos de sus trabajos, entre ellos La Mona Lisa, considerada la obra más estudiada en la historia. Y entre las muchas versiones de La Gioconda, hay una que es especial y habita en el Museo del Prado, en Madrid, España.

Mona Lisa, de Leonardo da Vinci
Primero, les contaremos de manera breve y veloz la historia de La Mona Lisa.
La identidad de la misteriosa mujer que aparece en el retrato ha estado sujeta a teorías desde hace siglos. Sin embargo, hay una versión, la más aceptada, que dice que, en 1503, Leonardo da Vinci comenzó a crear la obra bajo pedido del mercader Francesco del Giocondo, quien le pidió al florentino retratar a su esposa, Lisa Gherardini.
Otras versiones dicen que, en realidad, la mujer del retrato era una amante de Giuliano de Médici.
Pronto, la pintura se convirtió en todo un tema entre los artistas del Renacimiento, quienes reconocieron la destreza de Leonardo da Vinci como pintor sobre todo por la técnica conocida como sfumato.
Rafael Sanzio, conocido simplemente como Rafael y otro de los grandes renacentistas, fue a Florencia para desarrollar su labor artística y, de paso, ser aprendiz de Leonardo. En 1504, realizó un boceto de La Mona Lisa. Lo que no se sabe de este boceto es si lo hizo durante la elaboración de La Gioconda o después.
Algunos investigadores dicen que, en realidad, el dibujo de Rafael corresponde a una de las primeras versiones o borradores de La Gioconda, y no a la obra final que se encuentra en el Louvre.

¿Por qué está en el Louvre?
La Mona Lisa siempre fue muy apreciada, incluso por el mismo Leonardo, quien no viajaba sin ella. Por eso, cuando el pintor se puso bajo la protección de Francisco I de Francia, se la llevó consigo.
La obra permaneció en el país, pasando a manos de varios miembros de la nobleza. Vaya, hasta el mismo Napoleón la admiraba tanto que la pidió en sus aposentos mientras fue emperador.
Fue así como, en 1797, La Mona Lisa encontró su actual hogar: el recién inaugurado Museo del Louvre.

La segunda Mona Lisa
Cuando hablamos de la segunda Mona Lisa, no nos referimos al boceto de Rafael, sino a un cuadro hecho y derecho que habita, hoy, en el Museo del Prado, en Madrid.
No es una réplica de la del Louvre, de esas que se hacen para que la obra viaje y sea vista por los espectadores, sino que se trata de la copia más antigua del cuadro de Da Vinci. Tan antigua que se cree que se realizó al mismo tiempo que la “original”… de que en el mismo taller, pues.
Mientras Leonardo trabajaba en La Mona Lisa, parece que había alguien observándolo y replicando las decisiones que tomaba.
Por ejemplo, se hicieron correcciones de posiciones o formas, incluso en detalles mínimos. Y en la obra del Museo del Prado se repiten esas correcciones, incluidos los detalles que quedaron debajo de las capas visibles, las de la superficie.
Eso es importante porque revelaría que la obra se hizo al mismo tiempo que la de Leonardo. Alguien siguiendo los pasos del maestro.
La segunda Mona Lisa, eso sí, no integra los cambios que mucho después realizaría Leonardo en su obra, se cree que entre 1508 y 1511. Y esto sólo confirmaría la teoría de que la segunda Mona Lisa se hizo a la par, en el taller.

¿Quién la pudo haber realizado?
Con todo esto en mente, los expertos creen que la segunda Mona Lisa pudo ser obra de dos artistas. El primero sería Gian Giacomo Caprotti da Oreno, conocido como Salaì. El segundo candidato es Francesco Melzi.
Ambos fueron dos de los alumnos más destacados y cercanos de Leonardo da Vinci.
Fuente: Sopitas.





