
31 Minutos se presentó en el Zócalo y desde antes, ya había montones de comentarios en internet con gente emocionada… y otra no tanto. Ya saben, el debate se pone denso en plataformas como X (o Twitter si prefieren aún).
“No entiendo por qué los chavorrucos de CDMX son fans de 31 Minutos”, decía un tuit random apelando a que los adultos deberían superar ya el fanatismo por la icónica serie chilena, comúnmente denominada ‘para niños’.

Pero hubo una respuesta muy interesante a ese post: “Porque fue el primer programa infantil que no nos trató como imbéciles”, contestó otra tuitera (sí, lo sé… el término ‘tuitero’ también denota chavorruquez).
Y es cierto lo que dice la respuesta anterior, porque 31 Minutos, de infantil, solo la fachada con los títeres, las canciones y algunos chistes que nos remontan a cosas comunes de la niñez.
Por otro lado, la serie constantemente se aventaba comentarios más maduros sobre situaciones complejas, o hacía bromas un poco más satíricas, tenía un tipo de humor excéntrico y absurdo, o algunas canciones realmente tenían reflexiones más profundas de lo que uno esperaría para un show infantil.
’31 Minutos’ en el Zócalo de CDMX: más que un show infantil
Inolvidable el personaje de Juan Carlos Bodoque, quizá el personaje más querido de 31 Minutos. La prueba: el montón de orejas de conejo rojas que adornaban el Zócalo de la Ciudad de México.
Ese conejo era el que más ‘situaciones adultas’ mostró a cámara. Recuerdo mucho un capítulo donde estaba deprimido y le decía a un grupo de niños: “mi único consejo es que la vida es una miseria…“.
Y ese mismo capítulo nos dejó la épica frase “No soy un pesimista; soy un optimista bien informado”. Por supuesto que se nota cómo se trata una situación de ese estilo con humor… pero no es un tema fácil de abordar en un show considerado infantil. Y lo hicieron genial.
Y si lo trasladamos al show de 31 Minutos en el Zócalo, los chistes no solo tocan situaciones de reflexión personal, sino hasta sociales.
En esta presentación, cuando salió Calcetín Con con Rombos Man, dijo que no podía ayudar a Tulio porque “debía impedir que un puñado de locos desate la Tercera Guerra Mundial”.
¿Se entiende la referencia a los conflictos armados que suceden actualmente en el mundo? Es en ese tipo de chistes donde se entiende mejor el valor de 31 Minutos como un show que equilibra lo infantil con lo adulto (por llamarle de alguna manera), entendiendo que hay un público diverso.

Vaya… el propio nombre de la serie, 31 Minutos, es una parodia de 60 Minutos, un antiguo noticiero chileno que se emitió durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, siendo recordado como herramienta de propaganda para ese régimen.
Solo vean el logo… como dijimos, este show ‘infantil’ no es tan infantil como para demeritarlo. Hay comentario y crítica social, desde la sátira, hasta en los detalles más minuciosos.
¿Por qué sigue vigente? Los fans contestan
Justo antes de que comenzara el concierto de 31 Minutos en el Zócalo, nos acercamos a familias, grupos de amigos y todo tipo de fans para preguntarles sobre los recuerdos que tenían de la serie.
Un padre de familia contaba que veía la serie en el Canal 11 hace años. Tiempo después, pudo mostrarle el programa a sus tres hijos gracias a que una plataforma de streaming la agregó a su catálogo. Algunos más, al revés, se hicieron fans por sus hijos.
Y otros más mencionan que siempre es bueno tener presente las buenas enseñanzas de la niñez… Checa nuestro sondeo a continuación.
México: La segunda casa de ’31 Minutos’
“¡Orgullo chileno!”,escribía Bio Bio Chile en una nota sobre el show de 31 Minutos. La Tercera, otro importante medio chileno, destaca también la cifra de asistencia en el Zócalo de la Ciudad de México.
¡Más de 200 mil personas fueron al concierto! Así lo comunicó el Gobierno de la CDMX, para que luego actualizar la cifra a 230 mil.
Sí, debe ser el concierto más grande que ha dado 31 Minutos en su carrera como acto en vivo. Y sí, es la prueba de que México (o al menos la CDMX) es la segunda casa de la serie.
Pero más allá de la enorme cifra de asistencia, esa hermandad entre 31 Minutos y México se siente en otros detalles, como el hecho de que los músicos realicen un mash-up entre “Diente blanco, no te vayas” y “Querida” de Juan Gabriel.
O en el coro del público mexicano que aplaudió no solo a los artistas detrás de los títeres y los instrumentos, sino también a Chile como un país que artísticamente le ha dado mucho a Latinoamérica. MUCHO.
El valor artístico de 31 Minutos es enorme. Y seguro que ahora, el niño que vive dentro de los treintones millennials aprecia el acto de otra forma; desde los ojos de un adulto más consciente.
Quizá por todo lo anterior, como dijo la chica del tuit que citamos al inicio, ahora valoramos más la serie después de tantos años, ¿no?
Fuente: Sopitas.





