
En la mitología griega: a la titán Selene, hija de los titanes Tea e Hiperión y representación de este satélite que más tarde fue asociada a las diosas Artemisa (hermana de Apolo) o de la mitología romana como Diana o Venus. Peeeeeero y en la actualidad, ¿a quién le pertenece la Luna?
O, ¿de quién es la Luna? De acuerdo con la ONU, el satélite de la Tierra no tiene dueño. O, de plano, puede ser de todas y todos —pero palabras más, palabras menos, sin fines de lucro.

¿A quién le pertenece la Luna?
Para prevenir cualquier bronca política y militar, la ONU tiene cinco distintos tratados sobre el espacio ultraterrestre, algunos firmados en plena Guerra Fría y la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

El objetivo de estos tratados es evitar que un país reclame posesión de la Luna o utilice a este satélite como recurso armamentista, en el desarrollo hasta de armas nucleares.
Tratado del espacio ultraterrestre
Es un acuerdo firmado por Reino Unido, Estados Unidos y la ya desaparecida URSS —aunque en su representación quedó Rusia.
Fue firmado en 1967 y, básicamente, es un pacto para que las exploraciones en el espacio exterior —incluida la Luna— se lleven a cabo en nombre del interés de toda la humanidad.

En cuanto a la Luna —y otros cuerpos celestes— no podrá ser reclamada como propiedad de un país.
La ONU también prohíbe el uso y la colocación de armas en la Luna y, en general, en el espacio exterior.
Acuerdo sobre la Luna
En este acuerdo la cosa ya es más específica porque indica que… la Luna le pertenece a la humanidad.

Y en caso de que en un futuro China, Estados Unidos, India, Japón, la Unión Europea o cualquier otro Estado y hasta empresas privadas —como SpaceX— lleguen a la Luna, se deberá pactar un sistema internacional para la gestión de sus recursos.
Astronautas, objetos y un espacio libre de desechos
Quedan otros tres acuerdos que buscan garantizar la seguridad de los astronautas en el espacio o la creación de un registro de los objetos espaciales construidos por empresas o gobiernos.

Y el Convenio sobre la Responsabilidad que —se adelanta a cualquier escenario— para evitar la proliferación de desechos en el espacio.
De Chile a la Luna
Esta es una anécdota que cobra tintes de leyenda urbana y poética sobre un ciudadano chileno que registró a la Luna bajo su nombre.
Sí, como propietario y que forma parte de la memoria colectiva de Chile: Jenaro Gajardo Vera, quien en 1954 registró a la Luna a su nombre. ¿La razón?
Un buen día, el abogado, poeta y fundador de la Sociedad Telescópica Interplanetaria quería entrar a un club social exclusivo que exigía a los clientes contar con una propiedad para poder pasar.
Entonces, el abogado Gajardo se declaró dueño de la Luna en un documento que, en realidad, no tenía validez legal y donde autonombraba propietario de este satélite desde antes de 1857.
El mismo Gajardo contó que en las misiones del Apolo supuestamente el gobierno de Estados Unidos le pidió autorización para lanzarse.
La historia del poeta medio se repitió con la de Dennis Hope, quien se hizo millonario por vender, ¿terrenos en la Luna y planetas como Marte y Venus?
Algo así, después de que el estadunidense dedujera —a partir del Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967— que la Luna no era de nadie.
Envió una carta a la ONU para reclamar la propiedad de la Luna y otros 8 planetas —y sus respectivas lunas— y de esta manera vender los terrenos.
En la carta, Hope le pidió a la ONU que si existía una bronca legal, le escribieran. Pero nadie le contestó y eso lo impulsó a vender los supuestos terrenos que tenía sobre la Luna.
Se trató de una jugada que aprovechó la generalidad de los tratados que, en contexto de las nuevas exploraciones, deberían ser actualizados y revisados de manera más minuciosa. O, ¿ustedes qué opinan?
Fuente: Sopitas.





